domingo, 6 de noviembre de 2011

Un día muy largo. El viaje de vuelta a Madrid

El largo retorno de vuelta a casa. Ventimiglia-Niza-Toulouse-Cerbere-Portbou-Barcelona-Madrid.  

Viernes 19 de Agosto de 2011.

8:00. Salgo del Refugio Allavena con destino Ventimiglia en el último día de pedaleo de la Travesía de los Alpes. Son los últimos kilómetros por los Alpes Ligures.

10:00. Desde el Passo di Fonte Dragurina (1.810 m.) veo por fin el mar Mediterraneo desde los Alpes Ligures.

14:50. Bajando del Colle Sgarba, aparece a mis pies Ventimiglia, queda ya muy poco.

16:10. Junto el Mediterráneo, en la playa de Ventimiglia, doy por finalizado la Travesía de los Alpes Occidentales después de 23 días, 1.016 kilómetros y 34.150 metros de desnivel acumulados.

16:50. Ya en la estación de tren de Ventimiglia, me preparo para un largo viaje de vuelta a casa. Como hace dos años con la Alpi Bike, mi “plan de viaje” pasa primero por Niza (donde puedo tomar un tren con destino España, en Ventimiglia no disponen de los horarios de los trenes franceses), para dirigirme a Barcelona en tren, y desde ahí a Madrid (con las dificultades que pone Renfe para viajar con la bicicleta posiblemente en autobús).

17:17. Mi tren sale de Ventimiglia con destino Niza (TrenItalia, sin problemas de horario -máximo cada 30 minutos-, 6,70 €). Viaje tranquilo y cómodo de unos 50 minutos. Todavía si cambiarme y con la bici sin embalar, con la idea de buscar alojamiento en alguno de los albergues juveniles de Niza, donde descansar para mañana tomar el tren con destino Barcelona.

18:10. Llego a Niza y en la oficina de turismo que se encuentra junto a la estación me informan que todos los albergues están completos (igual que en Ventimiglia, en plena temporada alta la ciudad está hasta arriba). Antes de empezar a dar vueltas buscando alojamiento y llevarme un buen “estacazo” al bolsillo, decido continuar mi viaje.
En la oficina de información de la estación solicito un billete para Barcelona. La chica de la taquilla me busca los trenes y me da el itinerario: Niza-Toulouse-Cerbere-Portbou (SNCF, precio total 102,70 €) . Me parece que es un poco enrevesada y con dos transbordos un poco largos (casi 3 horas en Toulouse y 1 hora en Cerbere), pero sin otras opciones le digo que sí.
Tengo unas dos horas en Niza que aprovecho para cenar algo y asearme. Había leído que junto a la playa podía encontrar unos baños públicos donde poder ducharme con agua caliente, pero cerrados termino en las duchas de la playa.

20:20. Salgo de Niza con destino Toulouse a donde llegaré después de nueve horas y media.
En el andén, después de embalar la bicicleta para el viaje y a punto de montarme en el tren, me llevo el primer disgusto del día. Descubro en los paneles, que el tren que voy a tomar tiene como destino Hendaya-Irún. Opción mucho más rápida, que elimina otros inconvenientes: la molestia de los transbordos (el engorro de moverse con el “paquete” que representa la bicicleta embalada y encontrar un sitio en el tren donde meterla); y el viaje hasta Madrid, en Irún puedo tomar un autobús hasta Madrid.
El segundo disgusto lo tengo, ya en el tren al mirar un plano de la red de ferrocarriles de la SNCF. Como me imaginaba, mi tren se desvía en Narbonne hacia Toulouse, lo que supone bastantes más kilómetros (unos 300 kilómetros ida y vuelta) y horas de viaje (unas 6 horas ida y vuelta). Me queda completamente claro que la mejor forma para regresar a España desde Ventimiglia es vía Hendaya-Irún y no vía Cerbere-Portbou.
No todo son malas noticias. Viajando solo, todos los días mando un mensaje de seguridad con el móvil a casa para confirmar que estoy bien. Esta vez no he podido (sin saldo y sin batería) por lo que en casa puede que estén muy preocupados. Gracias a la amabilidad de una viajera italiana (no creo que se imagine el enorme favor que me hace) lo puedo mandar desde su móvil. Ya tranquilo, puedo descansar (el asiento es muy amplio y cómodo) de la paliza y el ajetreo del día.


Sábado 20 de Agosto de 2011.

5:22. Llego a Toulouse. Por delante tengo casi 3 horas en tierra hasta que salga mi tren dirección Cerbere. Tirado en la puerta de la estación de tren veo amanecer sobre la ciudad que ya visité en mi Camino de Santiago desde Roma.

8:01. De nuevo en marcha camino de Cerbere a donde llegaré, después del deshacer el trayecto hasta Narbonne, en unas 3 horas.

11:13. Por caprichos de los horarios, mi tren termina su trayecto en Cerbere, a poco más de 5 minutos de la España. Tan cerca y tan lejos, me toca esperar de nuevo casi 2 horas a otro tren que me lleve al otro lado de la frontera, hasta Portbou.

12:59. Tras 20 horas de viaje, desde que ayer a las 5 de la tarde salí de Ventimiglia, llego por fin a España después de cruzar en tren toda Francia. Momento de estrés, tengo 20 minutos para: cruzar la frontera (afortunadamente esta vez no me para la policía para comprobar la documentación como me ocurrió hace dos años); sacar el billete (mucha gente para una sola taquilla); y a la carrera, montar en el Cercanías (Renfe, 14,90 €) que, pasando por Girona, me llevará hasta Barcelona en aproximadamente dos horas y media.
De las tres estaciones de Barcelona, la de Clot (la más cercana a la estación de autobuses Barcelona Nord, de donde sale Alsa para Madrid), la de Gràcia (la más céntrica) y la de Sants (estación término), me decido por la última. De aquí salen los trenes con destino Madrid, y sigo con la intención de probar suerte. Según la restrictiva normativa de Renfe en relación al transporte de bicicletas no podría hacerlo (sólo se puede hacerse en Cercanías y Media Distancia/Regionales), pero de vuelta de la Alpi Bike, y gracias a la buena voluntad del interventor, sí pude hacerlo.

15:45. Desembarco en Barcelona. Después de visitar la oficina de turismo, definitivamente me inclino a volver a Madrid en autobús, y quitarme de problemas. Tras acercarme a la Estación de Autobuses Barcelona Nord, saco el billete para las 22:15 (primer horario con plazas libres, que además me viene bien para llegar a Madrid a las 6:00, hora en la que ya circula Cercanías para llegar a Getafe).
Tengo unas horas para recorrer Barcelona, a la que no he vuelto desde hace más de 30 años, y que tenía muchas ganas de visitar. Es una ciudad bastante llana y amable con los ciclistas (multitud de carriles bici), lo que unido a que es sábado (poco tráfico), me permitirá disfrutarla sobre la bicicleta. Tras de descansar un poco bajo el monumento a Colón, me dará tiempo a acercarme a algunos de sus lugares más emblemáticos (el Parque de la Ciudadela, la playa de la Barceloneta, el Barrio Gótico, Las Ramblas, el Paseo de Gracia, la Plaza de España y la Sagrada Familia).
22:15. Una vez embalada la bicicleta, salgo para Madrid (Alsa, 29,51 € más 10 € por la bicicleta). Nada más sentarme caigo “grogui”, durmiendo profundamente durante todo el recorrido. 

Domingo 21 de Agosto de 2011.

6:00. Llego a Madrid, a la Estación de Autobuses de Avenida de América. De nuevo sobre la bicicleta, cruzo Madrid por sus calles desiertas hasta la Estación de Atocha donde tomo el Cercanías hasta Getafe, donde vivo.

8:00 Abro la puerta de casa, punto final de un largo retorno, ya muy lejos de los Alpes.
 

1 comentario:

  1. EXTRAORDINARIO RELATO..DA GANAS DE IRSE MAÑANA POR LA MAÑANA

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